CON-SENTIMIENTO DE MARCA.

Me gustaría contarles sobre un fenómeno que cada día toma mayor auge, y que claro, supone un desafío importante para quienes tenemos la misión de vincular marcas con consumidores. Se trata de cómo los consumidores están en la búsqueda permanente de la felicidad, y entiéndase felicidad como la necesidad del goce y disfrute permanente; disfrutar de salidas, de momentos con amigos, disfrutar incluso en ámbitos laborales, sea cual fuere. Y ¿Cómo se relaciona este fenómeno con las marcas y cómo las marcas deberían capitalizar esta tendencia?. Las personas se dieron cuenta de que ellos son los protagonistas de sus vidas, quieren vivir sus vidas en este disfrute permanentemente y buscan el estado de felicidad; es por esta razón que cada vez, y con mayor frecuencia, realizan más actividades recreativas, e incluso se animan a realizar nuevas actividades. Pero no sólo eso, también lo comunican y de esta manera buscan la aceptación y el reconocimiento de los grupos de pertenencia (ahora ampliamente extensos por las posi-bilidades que brindan las redes sociales). Y es en este proceso que las personas involucran a las marcas con las que logran sentir mayor afinidad o identificación. De este modo, las marcas se convierten en parte de esa vida protagónica que las personas desean vivir.
    Es habitual ver en redes sociales como muchas personas exhiben sus momentos y sus experiencias personales involucrando a las marcas (casi como si se tratara de un esponsoreo) mostrando los sitios que visitan, como; restaurantes, hoteles, clubes, boli-ches; o los productos que consumen; la gaseosa o la cerveza que toman, el automóvil que conducen, la guitarra o el teclado que tocan, la ropa que eligieron para el fin de semana, el reloj, el celular que utilizan, la computadora y demás accesorios. Mi hijo, por ejemplo: hace unos días, realizó una acción que me llamo muchísimo la atención, todas las semanas jugamos al fútbol un grupo de veteranos amigos contra los amigos de mi hijo que promedian los 19-20 años. En la previa de uno de los partidos pude ver este fenómeno en primera persona. Estábamos en casa y mientras él se prepa-raba para ir a la cancha, antes de cambiarse, acomodó su ropa deportiva (de una marca muy reconocida) en una banqueta que tiene en su dormitorio, la dobló y la acomodó prolijamente sobre la ella, con la clara intención de que se vea la marca, emulando la manera en que se acomoda la ropa de cada jugador en un vestuario de un partido profe-sional de fútbol. Luego le tomó una fotografía y realizó una historia de Instagram a la que acompaño con la frase: “gracias Adidas por patrocinarme”, increíble no?, ilustra muy bien lo que vengo contando, ¿cierto?. Es de este modo que los consumidores y usuarios expresan sus experiencias, destacan su afinidad con marcas, productos y servicios, comunican lo positivo, pero también los aspectos negativos y son fenómenos a los que todo comunicador, o responsable de marketing debe estar “atento”, porque mucho de lo que las personas esperan de las marcas está ahí, entre la gente, en sus expectativas, sus motivaciones, sus anhelos. En este sentido, la apuesta en términos de

 

comunicación deberá estar puesta en generar experiencias de marca afines con estas manifestaciones de parte de los consumidores. Y hoy, por fortuna, existen innumerables herramientas, de fácil acceso, que brindan la posibilidad de detectar cada una de ellas.
    Es de vital importancia para todas las marcas, productos y servicios entender estos nuevos hábitos de consumo, para crear estrategias enfocadas, no sólo a estar en la mente del consumidor sino además, a entrar en su corazón.

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